Basilio Campos Rogel

Pepino tenía doce años, era huérfano y vivía con sus tíos, que se hicieron cargo de él después de que sus padres dejaran este mundo.
Le llamaban con ese nombre tan peculiar porque sus padres cultivaban una huerta de pepinos, muy cerca de donde vivían; estos pepinos eran tan buenos y famosos que sus tíos se quedaron el niño a cambio de esa esplendorosa huerta.
Pasaba el tiempo con su pandilla de amigos, maestros en golfería, siserías y demás corruptelas. Pero a Pepino no le gustaba este modo de vida y con ayuda de la mágia de Siba cambiará su destino.

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